martes, 20 de mayo de 2014

Quieren que me quede (Pequeño relato de verano de Andalucía).

Aquel día visité muchos sitios de ese lugar en el que hablar con las personas me recordaba a bonitas canciones. Al final de la tarde empecé a sentir una extraña sensación, me sentí perseguido y eche a correr a lo largo de aquel lugar, vi una alhambra, una alcazaba e incluso una catedral. Los termómetros marcaban temperaturas más alegres que los treinta grados a los que estaba acostumbrado en aquella época del año, y esto hacía que el sudor fuera como agua hirviendo que bajaba por mis sienes. Ya no era solo la sensación de sentirme perseguido, había una multitud detrás de mí.

Como ultima escapatoria subí a lo alto de una torre (Del sol creo que la llamaban) y me dejé caer...


Estaba en mi cama empapado de sudor y estremecido por la sensación, comprendí que mis pensamientos no querían que me fuese de la tierra donde se habla canta ‘o.



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