Aquel día visité muchos sitios de ese lugar en el que hablar
con las personas me recordaba a bonitas canciones. Al final de la tarde empecé
a sentir una extraña sensación, me sentí perseguido y eche a correr a lo largo
de aquel lugar, vi una alhambra, una alcazaba e incluso una catedral. Los
termómetros marcaban temperaturas más alegres que los treinta grados a los que
estaba acostumbrado en aquella época del año, y esto hacía que el sudor fuera
como agua hirviendo que bajaba por mis sienes. Ya no era solo la sensación de
sentirme perseguido, había una multitud detrás de mí.
Como ultima escapatoria subí a lo alto de una torre (Del sol
creo que la llamaban) y me dejé caer...
Estaba en mi cama empapado de sudor y estremecido por la sensación,
comprendí que mis pensamientos no querían que me fuese de la tierra donde se
habla canta ‘o.